
Imagina que estamos en 2040: un futuro no muy lejano. Gracias a la inteligencia artificial, la economía está en pleno auge, hay muchos puestos de trabajo nuevos y el aprendizaje es flexible y accesible, lo que ayuda a todos a avanzar sin contratiempos en sus respectivas trayectorias profesionales. Suena perfecto, ¿verdad? Pero seamos realistas: si Europa no toma las medidas adecuadas, tu futuro impulsado por la inteligencia artificial también podría tomar un rumbo completamente diferente, dejando atrás a muchos. Veamos algunos escenarios que no son precisamente ideales.
Dos escenarios distópicos que definitivamente no queremos
En un 2040 imaginario, la inteligencia artificial ha transformado tanto el mundo laboral que ya no se reconoce. Ni los gobiernos ni las empresas invierten en el desarrollo de las competencias de la mano de obra, dejando en su mayoría que las personas trabajadoras se las apañen por su cuenta. Solo se benefician las personas con conocimientos tecnológicos, mientras que otras luchan por conservar su empleo. Como consecuencia, su salud física y mental se resiente, al igual que su situación económica.
En otro escenario aún peor, las tecnologías de inteligencia artificial y la automatización se han apoderado de todos los aspectos de nuestra vida y nuestro trabajo. Ahora, no solo el lugar de trabajo es irreconocible, sino también la sociedad en su conjunto. Unos pocos actores principales controlan el panorama de la inteligencia artificial e influyen en los responsables políticos, la economía y la sociedad. Ahora que la inteligencia artificial está asumiendo la mayoría de las tareas, las personas están perdiendo sus puestos de trabajo en todos los sectores e industrias; y, ante una mano de obra prescindible, a las empresas ya no les importa desarrollar las competencias de su personal. Una vez más, las personas trabajadoras se ven abandonadas a su suerte y tienen dificultades para mantenerse al día con los avances tecnológicos. Los sindicatos tampoco tienen mucho poder, por lo que no hay nadie que defienda los derechos e intereses de las personas trabajadoras. La regulación y la supervisión gubernamental son escasas, por lo que el poder recae en gran medida en manos de esos grandes actores, lo que supone una amenaza para la democracia y también perjudica al medio ambiente.
En estos dos escenarios, la revolución de la inteligencia artificial solo beneficia a unas pocas personas afortunadas, y la brecha entre quienes tienen acceso a la tecnología y quienes no lo tienen se convierte en un abismo. No se trata solo de que las personas trabajadoras no consiguen actualizarse, sino de un fallo sistémico en el que es el sistema el que decide quién tiene acceso a la formación y quién no.
¿Un poco mejor? Trampa de la «oportunidad perdida»
También existe otro escenario, menos desalentador, en el que la IA se va implantando lentamente pero de forma constante. Suena seguro, ¿verdad? No del todo. Si no invertimos adecuadamente en el desarrollo de competencias, incluso este camino lento nos llevará a dejar pasar una oportunidad de oro para la innovación.
En esta versión de 2040, el ritmo del cambio puede que sea manejable, pero no aprovecha al máximo el potencial de la inteligencia artificial para mejorar las condiciones sociales y económicas. Para las personas trabajadoras, una implantación lenta significa que los puestos de trabajo estimulantes y creativos que suelen surgir de los avances en inteligencia artificial podrían no llegar a materializarse nunca, lo que dejaría a las personas atrapadas en un mercado laboral estancado. Las tareas más interesantes las realiza una pequeña élite, dejando al resto el trabajo rutinario y un potencial desaprovechado. En cuanto a las empresas, es posible que logren eludir el caos que supone un cambio rápido, pero también perderán las mejoras en la eficiencia y los nuevos productos que podrían diferenciarlas del resto, lo que las expone al riesgo de estancarse simplemente porque el sistema no favorece una adopción generalizada y significativa.
Estos ejemplos demuestran que el desarrollo de las competencias futuras depende del trabajo en equipo. Al fomentar la formación continua en competencias de forma conjunta, la UE puede crear una mano de obra preparada para un mundo impulsado por la inteligencia artificial, convirtiendo el progreso tecnológico en beneficios justos y sostenibles para toda la gente.
Para obtener más información sobre los diferentes escenarios, lee el informe «Preparing for 2040» (Preparación para 2040). ¿Quieres saber más sobre un futuro más positivo en materia de IA? Entonces echa un vistazo a nuestro artículo en sobre cómo la revolución de la IA está pensada para los jóvenes que buscan empleo:.
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Detalles
- Fecha de publicación
- 11 de mayo de 2026
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- Autoridad Laboral Europea | Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión
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